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AVELINO SAAVEDRA. Obra plástica y más

 

 

AVELINO SAAVEDRA. Obra plástica y más

Joan Gómez Alemany & Josep Lluís Galiana (Coordinadores)

Textos de Avelino Saavedra, Antonio Martín «Coronel Mortimer», Joan Gómez Alemany, Antonio Luis Guillén, Fuencisla Francés, Álvaro Terrones, Bartolomé Ferrando, Javier Piñango y Josep Lluís Galiana

València: EdictOràlia, 2025, 288 p.

ISBN: 978-84-128678-4-8

PVP: 38€




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«La creación artística y mi vida están completamente fusionadas. Mi casa es mi estudio, vivo rodeado de telas, materiales para pintar, instrumentos musicales de todo tipo, un estudio casero de grabación, cantidad de objetos susceptibles de producir sonido y demás trastos. Me muevo en este entorno de forma totalmente anárquica y desorganizada, pasando de un medio de expresión a otro y vuelta al primero. No podría llevar una rutina como ir de mi casa a un estudio para pintar, luego a un local de ensayo y vuelta a casa».

«Pienso que el arte es una actividad intelectual que tiene que ver no sólo con la habilidad o la destreza técnica, sino con factores como el porqué, el cómo, el concepto, la idea, el contexto histórico y lo poético. Luego, el concepto, la idea, se canalizan a través del trabajo manual que la ejecución de la pieza requiera, tanto para realizar una pintura o una escultura, preparar y ensamblar materiales para una instalación como trabajar el propio cuerpo para una performance. Tampoco me interesa hacer algo puramente formal, estético y aún menos, decorativo, sino que intento transmitir una actitud y un posicionamiento ante la vida a través de mi práctica. En un mundo donde parece que casi todo está enfocado hacia la productividad, estoy a favor de la inutilidad práctica del arte».

Avelino Saavedra. Obra plástica y más es el primer libro catálogo que aborda la larga y poliédrica trayectoria artística de este artista plástico, performer, músico improvisador y percusionista nacido en Santiago de Compostela en 1967 y residente en Valencia desde hace más de dos décadas. La selección de obras reproducidas en el libro viene presidida por un prólogo del crítico musical Antonio Martín «Coronel Mortimer» y por un amplio texto razonado del compositor y artista visual Joan Gómez Alemany, así como por diversos escritos del propio Avelino Saavedra y de artistas de reconocido prestigio en el mundo del arte y de la música como Fuencisla Francés, Antonio Luis Guillén, Bartolomé Ferrando, Javier Piñango, Álvaro Terrones y Josep Lluís Galiana (coordinador y editor de este libro catálogo junto a Gómez Alemany).

Biografía de Avelino Saavedra

De formación musical no académica, he tocado en grupos de distintos estilos antes de dedicarme los últimos años casi exclusivamente a la experimentación sonora y más concretamente a la improvisación libre.

Mi trabajo sonoro reciente más personal está centrado en el proceso y manipulación electrónica de la batería, diversos instrumentos y objetos de uso cotidiano mediante pedales de efectos.

He grabado para sellos como Audiotalaia, Oktober Xart, Luscinia Discos, Discordian Records, Liquen Records, Pocketfields, Mala Raza, Elefant Records, Spark, Boa Music, GreyHead, Man Records y Selfmadegod Records, y participado en diversos recopilatorios de arte sonoro y música experimental. He actuado en festivales como Ensems, Off_Hz!, LEM, Nits D’Aielo i Art, Eufónic, Anem Anem, PinPanPun, Chámalle X, Acción Mad!, Remor, Poéticas para una Vida, Vociferio o Arriversos, entre muchos otros.

Mis obras musicales se han mostrado en diversos espacios oficiales como el Centro de Arte Reina Sofía, el Palau de la Música de València, IVAM, MUVIM, CCCC, etc., así como en innumerables espacios autogestionados.

Mi música se ha difundido en programas de RNE, como Siglo XXI, Ars Sonora, Resonancias, La Libélula o Vía Límite, así como en medios independientes como los programas de radio Vericuetos, Llums de Tunguska, Radio Klara o Radio Kras, entre otros.

http://avelinosaavedra.bandcamp.com/

 

DOSSIER DE PRENSA

VALENCIA / Bregues de Moixos, pinceladas musicales para la pintura de Avelino Saavedra

Paco Yáñez, Scherzo, 3 de abril de 2025

Tras dos meses abierta al público en el Octubre Centre de Cultura Contemporània de Valencia, la exposición Avelino Saavedra. Obra plástica multiestilística en la fragmentación llegó a su final el pasado 29 de marzo, clausura que fue acompañada de un concierto del trío Bregues de Moixos, del que el propio Avelino Saavedra forma parte, uniendo en un mismo acto sus dos facetas creativas principales: la de artista plástico y la de músico, contando en su haber, en este último apartado, con una dilatada trayectoria en los campos de la investigación sonora y la improvisación libre, de las que tan buenas muestras nos ha dejado tanto en vivo como en los registros de dichas improvisaciones publicados por Liquen Records, sello del que es fundador y productor otro de los miembros de Bregues de Moixos, el saxofonista valenciano Josep Lluís Galiana.

A ellos se une, en la voz, una de las figuras más importantes en el campo de la performance y la improvisación en España, Bartolomé Ferrando, poeta y músico cuyo trabajo lo ha llevado en diversas ocasiones a Japón, lo que, de algún modo, completaba el diálogo hispano-nipón que un día antes habíamos vivido en el soberbio concierto de la Orquesta de Valencia en el Palau de la Música, con Toshio Hosokawa como protagonista.

El propio Bartolomé Ferrando fue quien abrió la velada musical, con una improvisación sobre el nombre de Avelino Saavedra, aunque, para que éste llegara a ser completamente inteligible, tuvimos que esperar al final de una improvisación libre en la que Bartolomé Ferrando abarcó unas tesituras realmente extremas que, en su caso, siempre me recuerdan al gran Spyros Sakkas cantando Aïs (1980), partitura de Iannis Xenakis que, como la improvisación de Ferrando, lleva los registros vocales a unos paisajes acústicos en los que la identidad del yo se disuelve en una textura que la convierte en una sonoridad entre lo electroacústico y lo instrumental: a tal grado llega la tensión en fonación, articulación, cambios de tempo e inventiva en los materiales fonéticos desplegados por Ferrando, dando salida a lo que siempre parece un idioma propio, el atávico pulso de sus entrañas; en este caso, en amistoso diálogo (a modo de homenaje) con Avelino Saavedra.

Ese mismo virtuosismo vocal lo llevaría Bartolomé Ferrando a la segunda improvisación libre que escuchamos el sábado 29 de marzo, ya integrado en Bregues de Moixos, dejándonos las buenas sensaciones que les hemos conocido previamente, bien como trío, bien formando dúos, en improvisaciones como Música en ropa interior (2022) o en la propia Bregues de moixos (2018) que les dio nombre.

Si la creación plástica de Avelino Saavedra se caracteriza por su total libertad, iconoclastia y mensaje profundamente crítico (que no excluye múltiples destellos de un poético lirismo, como los que vemos en sus tintas sobre papel de arroz: obras de reminiscencias nuevamente niponas), la improvisación de Bregues de Moixos igualmente compartió dichos presupuestos estéticos y políticos, reivindicando la práctica de la libertad musical en un arte, el de la improvisación libre, que llevado a los niveles de virtuosismo y excelencia que nos ofrece este trío es algo digno de asombro, por el grado de entendimiento que muestran sus componentes.

Así, la última improvisación libre de Bregues de Moixos en Valencia basculó entre los pasajes a trío y otros en los que adoptaron distintas combinaciones de voz, saxofón y percusión; una percusión en la que habitualmente vemos a Avelino Saavedra atacando instrumentos como la batería, si bien en el Octubre Centre optó por un sintetizador con un micrófono de contacto incorporado sobre cuya superficie manipuló objetos como el papel, las cadenas, la baqueta superball o varillas que, además de con sus propias manos, han creado unas sonoridades insospechadas que se han convertido en el mayor centro de interés para el público reunido en el Octubre (de hecho, fueron varias las personas que se acercaron al término de la improvisación para conocer de primera mano el funcionamiento de este sintetizador preparado con el que Avelino Saavedra se convirtió en el protagonista del concierto —como, por otra parte, era lo propio en un evento en el que se celebraba su creación pictórica y escultórica—).

Los roces, los glissandi, las fricciones y la plétora de golpeos llevados a cabo por Avelino Saavedra sobre las distintas zonas de contacto y la caja del amplificador fueron tratados mediante pedales, para expandir sus sonidos, bascularlos estereofónicamente o producir efectos de delay que daban la sensación de provenir de equipo informático de electrónica en vivo mucho más potente y complejo de lo que el propio sintetizador, por sí mismo, es capaz.

Ello no es más que otro ejemplo de la fértil imaginación tímbrica de Avelino Saavedra, algo de lo que, en su vertiente pictórica, ya habíamos tomado buena nota en su exposición en el Octubre Centre, en la que cuadros como La conciencia carnívora, ese espectro (1996), Psique (2013) o Bomba de la paz (2023), por citar sólo tres ejemplos, nos hacían creer que, más que ante la exposición de un solo artista, estuviésemos visitando una colectiva, llegando a poder parecer más heterogénea y plural la propia propuesta pictórica de Saavedra que la improvisación libre escuchada para clausurar su exposición, pues mandaron en ella la gran coherencia formal y el entendimiento habido entre sus tres intérpretes, aunque no dejen de mostrar perfiles propios y un enorme respeto por las necesidades expresivas del otro, como se observa cuando se van dejando mutuamente el espacio para que cada una sus voces adopte un papel de solista en un momento dado (equilibrio en la estructura y en la dinámica de entradas, en la formación entre el solo, el dúo y el trío, que me parece —tal como lo hace Bregues de Moixos: rigurosamente en vivo y respetando la no planificación previa de la estructura— algo asombroso para quienes estamos más hechos a la música escrita sobre un pentagrama).

Por lo que a Bartolomé Ferrando se refiere, sus partes vocales siguieron unos presupuestos técnicos y estilísticos muy similares a los que le habíamos escuchado en su improvisación sobre el nombre de Avelino Saavedra, volviendo a dejar muestras de un humor encomiable, de una completa desmitificación del canto en su vertiente más oficial e impostada, así como ecos nuevamente xenakianos que, llevados a Asia, convocan reverberaciones del canto ritual y de un teatro  que un día antes habíamos visto igualmente informar la ópera Futari Shizuka (2017), de Toshio Hosokawa.

Mientras, Josep Lluís Galiana ha optado en esta improvisación por un papel más secundario, convirtiéndose en una sombra armónica o en un bajo continuo para el trabajo de Saavedra y Ferrando, confiriendo mayor protagonismo a ambos y, muy especialmente, al desparpajo de un Avelino Saavedra al que correspondió cerrar la improvisación. En todo caso, su saxofón soprano, de cuyo virtuosismo y potencia son excelentes ejemplos improvisaciones tan recientes como Birds of a Feather (2024) o Interaccions sonores 2.0 (2023), es capaz de proyectar al trío verdaderos haces de luz, abigarrados multifónicos y una poética que, el pasado 29 de marzo, parecía más introspectiva, no por ello sin dejar de cohesionar al trío y rubricando una velada realmente agradable, en la que las pinceladas de Bregues de Moixos han puesto música al arte de Avelino Saavedra.

Finalizadas la exposición y la improvisación libre (que tuvo lugar a los pies del gran mural diseñado por Josep Renau en 1969 y materializado décadas después por el artista valenciano Javier Parra), nos queda de la muestra de Avelino Saavedra un formidable catálogo titulado Avelino Saavedra. Obra plástica y más, publicado por EdictOràlia Llibres i Publicacions en enero de este mismo año con la coordinación de Joan Gómez Alemany y Josep Lluís Galiana (ambos, formando parte de la presentación del libro el propio día de este concierto); un volumen de 288 páginas a todo color en el que, además de textos ensayísticos y entrevistas con Avelino Saavedra, podemos ver catalogada una parte muy relevante de su obra plástica y performativa, además de dedicar toda una sección a su producción musical y a su discografía. Una edición fundamental, por tanto, para conocer en mayor profundidad la polifacética creación del artista gallego afincado en Valencia, donde ha desarrollado a lo largo del último cuarto de siglo la mayor parte de su carrera.

31/01/2025. València, OCCC.
Inauguració de l’exposició «Avelino Saavedra, obra plàstica multiestilística en la fragmentació».
Presentació. Benvinguda d’ Emili Payà (OCCC). Parlaments del comissari, Joan Gómez Alemany, de Josep Lluis Galiana (Edictoralia) i de l’autor.
Col·laboradors: EdictOràlia i Liquen Records.
Foto: ©PRATS i CAMPS