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SALVADOR VICTORIA. La pintura es la música de las esferas

 

Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany

SALVADOR VICTORIA. La pintura es la música de las esferas

Prólogo de Josep Lluís Galiana

València: EdictOràlia, 2025, 400 p.

ISBN: 978-84-128678-8-6

PVP: 35€




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Este libro ha sido editado gracias a la colaboración de la 

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Salvador Victoria Marz (Rubielos de Mora, 1928 – Alcalá de Henares, 1994), figura clave del arte abstracto español, es el eje central de este libro escrito por el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre (Madrid, 1960), junto al compositor y artista visual Joan Gómez Alemany (Valencia, 1990). La publicación reúne una variada selección de textos realizados por De la Torre entre 2008 y 2025. Le precede un extenso ensayo inédito de Gómez Alemany, que sirve de introducción al conjunto y ofrece, desde una perspectiva de su conocimiento musical, una lectura novedosa de la obra de Victoria.

Los textos de Alfonso de la Torre entrelazan crítica historiográfica, memoria personal y reflexión estética, recorriendo su vínculo de décadas con la obra del artista y su entorno más cercano, en especial con Marie-Claire Decay (Marsella, 1933), viuda de Victoria y figura clave en la comprensión del artista. Se recogen diversos escritos, junto a experiencias curatoriales, poemas, un diccionario del artista, reflexiones sobre su pintura y obra gráfica, entre otras modalidades textuales. Por su parte, Gómez Alemany comienza con la musicalidad en la obra de Victoria a partir de los escritos de Alfonso de la Torre y de otros autores, continuando con un análisis general de la colección de discos de vinilo reunida por el artista, entre otros apartados. El núcleo principal del texto lo constituye un diccionario musical en doce conceptos, donde se establecen relaciones poéticas y sonoras entre términos esenciales para Victoria, como círculo, color, espiritual, geometría o música de las esferas.

El libro está sustentado en una amplia bibliografía e ilustrado con imágenes inéditas en color y en blanco y negro, proponiendo una lectura renovadora de Salvador Victoria desde un punto de vista plural. A través de un formato versátil y no lineal, gracias a sus estructurados capítulos e índice onomástico, la publicación puede interesar tanto a especialistas, como a personas que busquen profundizar en las relaciones entre pintura y música. El libro ha sido publicado por el sello editorial valenciano EdictOràlia Llibres i Publicacions en estrecha colaboración con la Diputación de Cuenca, a través de la Fundación Antonio Pérez.

Foto de Maria Antonia García de la Vega.
Foto de Maria Antonia García de la Vega.

Alfonso de la Torre Vidal es teórico y crítico de arte, especialista en el surgimiento del mundo abstracto en Europa durante la postguerra. Ha comisariado más de un centenar de exposiciones, habiendo publicado ensayos y poesía e impartido cursos en diversas Universidades, museos e instituciones: Centro Pompidou (Málaga), MNCARS, Museo de Teruel, Universidad de los Andes, Universidad de Córdoba, Universidad de Granada, Universidad de Castilla-La Mancha, UIMP-Universidad Internacional Menéndez Pelayo, UNED o Université de La Sorbonne. Pertenece a la International Association of Art Critics (AICA). Ha sido comisario en la 59th Biennale di Venezia y el pasado 2023 recibió la medalla Patrimonio de la Humanidad en Cuenca, premiando así su trayectoria crítica. Pertenece al Comité Millares y es Asesor de la Fundación Pablo Palazuelo. Es autor de los Catálogos Razonados de los artistas: Manolo Millares (MNCARS y Fundación Azcona, 2004); Manuel Rivera (Diputación de Granada y Fundación Azcona, 2009); Pablo Palazuelo (MNCARS, MACBA, Fundación Palazuelo y Fundación Azcona, 2015) y Fernando Zóbel (Ayala Foundation, Fundación Azcona y Fundación Juan March, 2023). También los de obra gráfica de Manolo Millares y Salvador Victoria, este último recibió el Premio de la AACA al mejor libro editado en 2023, bajo el título Salvador Victoria. El círculo gráfico. Obra gráfica completa (1967-1994). Ha sido invitado por la Université de la Sorbonne al Coloquio Internacional “Le travail du visible”, que publicaría dicha Universidad, con el título La heredad de los signos. Asesor de numerosas colecciones de arte contemporáneo, nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas, constituidas en los últimos años. Sus textos han alcanzado reconocimiento internacional, destacando desde un encargo de la Fundación Juan March: Paul Klee y España. Los irredentos kleeianos.

Joan Gómez Alemany, artista interdisciplinar, especializado en los campos de la música y las artes visuales, es Licenciado y Doctor Cum Laude en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, graduado en piano por el Conservatorio del Liceo y graduado en composición por la Kunst Universität Graz (Austria). En este último centro realiza dos másters, uno en composición y otro en ópera. Es coordinador y autor de dos libros sobre el pintor Vicente Gómez García para los sellos EdictOràlia y Ulleye, artista de quien ha comisariado una exposición para el museo MuVIM y el Museo de Bellas Artes de Xàtiva. En EdictOràlia, también ha publicado Cartas en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo y otros. Una correspondencia (2018-2022) entre Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany y Cartografías de la música contemporánea. Ensayo, crítica e interdisciplinariedad en los siglos XX y XXI junto a Paco Yáñez. Para Editorial Académica Española ha escrito Música y sonido en el cineasta-compositor Charles Chaplin y para Generis Publishing Cuatro ensayos sobre cine y música. Además de publicar más de 100 artículos para diferentes revistas.

Agradecimientos

Agradecer y agradecer, no hay fatiga en ello, agradecimiento como monumento dedicado a los encuentros que han hecho posible este libro. Lo hicimos en el prólogo y ahora llegados a este final, también lo cuenta nuestro editor Josep Lluís Galiana: este es el tercer libro con EdictOràlia, casi diez años de trabajar juntos en proyectos editoriales junto a Joan Gómez Alemany, escribiendo sobre arte español y, en general, ser. mejor precisar sobre la creación contemporánea, pues nuestro pensamiento se dirige hacia las formas plásticas y musicales, pero también, en un amplio mirar, hacia el conocimiento y la cultura de nuestro tiempo en general, que defendemos con ahínco en estos tiempos de futilidad. Aquel ha permitido escribir bajo el amparo de EdictOràlia, pero conocer también su ímprobo esfuerzo editorial y la calidad personal de su editor, sabio improvisador musical y teórico.

Otrosí, como explico en mi introducción, escribir junto a Gómez Alemany, mente brillante y dotada de excepcional claridad, es siempre un honor. Y a uno le sorprende que como he mencionado, por vez primera alguien haya teorizado sobre las relaciones de Victoria y la música, como antes lo hiciera con Zóbel. Ya señalé en otra ocasión que Galiana y Gómez Alemany son buenos cultos amigos y EdictOràlia hipnótica cámara de las maravillas, reservorio de la imaginación cuyas ediciones son magníficas, impulsadas desde Valencia, estando caracterizadas por el tránsito por otras vías que no son las frecuentadas por el tráfago contemporáneo. Por otro lado, no olvidemos que, rubielano orgulloso, parisino en la estadía obligada huyendo hacia el futuro, “conquense” en otros momentos, residente luego en Madrid, Salvador Victoria tuvo una gran relación con Valencia, donde estudió y compartió su vida con numerosos amigos artistas vinculados al ámbito del Levante en general y que conservó hasta el fin de sus días.

Otrosí, gracias a la Diputación de Cuenca y a la Fundación Antonio Pérez-Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca, que especialmente sensibles al quehacer de Salvador Victoria, no dudaron en convertirse en coeditores de estas páginas. Sin dudarlo, han sido impulsores de las exposiciones más relevantes de Victoria en los últimos años y numerosos proyectos editoriales han estado dedicados a quien también fue como señalé, “conquense” de convicción. Pues Victoria frecuentó Cuenca en los sesenta, allí realizó su viaje de bodas con Marie-Claire y una fotografía, ambientada entre Berlanga y Cuerda lo muestra en el libro, la bella joven desposada acompañada del guardia con el tricornio y el fusil, símbolos en aquella España amedrentada. Mas convivió Victoria con el tiempo de Antonio Pérez en aquel París que fue también de Ruedo Ibérico, aquellos años complejos donde la ciudad francesa era una tierra de promisión y libertad para los españoles. He colaborado con la Fundación Antonio Pérez y su Diputación de Cuenca desde su creación, se lo agradeceré siempre.

Gracias también a Marie-Claire Decay, ya lo escribí en mi texto introductorio. Lo expreso con brevedad sentida: su amistad en todos estos años ha sido un lugar de crecimiento personal, un verdadero honor para mí.

Y, finalmente, mi agradecimiento a la Calcografía Nacional, Fundación Juan March, IAACC, Museo de Teruel, MNCARS, Museo Francisco Sobrino, Museo Salvador Victoria o Patrimonio Nacional. Muchos de estos textos fueron escritos desde su impulso y acogidos en sus publicaciones con extraordinario afecto. Se lo agradeceré siempre.

A Rosa Juanes y Miguel de la Torre, que me acompañan y han participado de buena parte de estos proyectos, en los viajes a Rubielos aprendió Miguel a correr por las calles libre, inmenso agradecimiento.

Creo que la tríada, Galiana, Gómez Alemany y quien escribe, coincidimos en esta pasión por la cultura y el conocimiento, en su mayor extensión formal, como una forma de vida, un imprescindible núcleo de alegría que nos constituye. También en la creencia en la supervivencia de la escritura y por su objeto físico, el libro, el elogio de la vida creativa casi como forma de enfrentar el mundo, ranas en el pantano. Esto es de Pascal Quignard: «cuando dejé de ser un asalariado, también renuncié a las vacaciones, a las diversiones, a la jubilación, al turismo. Dejé atrás la dirección domiciliaria, la vida individual, la vida localizable, la vida privada localizada. Por fin me sumergí en el otium −que es el tiempo del mundo antiguo en el que el amo goza sin trabas de la libertad en el espacio no público. Me sumergí en el otium como una rana en el pantano». (Pascal Quignard. Las paradisíacas-El último reino, vol. IV., p. 118). Ranas en el pantano escritural.

DOSSIER DE PRENSA

RNE_Radio Clásica_La hora azul_Jon Bandrés

Jon Bandrés ha dedicado la sección ‘Un libro por favor’ del programa LA HORA AZUL, que dirige y presenta en RNE_Radio Clásica, al coloquio que tuvo lugar en el Pabellón de RTVE de la Feria del Libro de Madrid el pasado 31 de mayo. Un encuentro organizado por Blanca Gutiérrez (El Argonauta, la librería de la música) y que reunió a los autores de los tres libros que se presentaron, el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre y el compositor y artista visual Joan Gómez Alemany:

Cartas en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo y otros
Fernando Zóbel. Las razones de la belleza
– Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas

Publicados por EdictOràlia en colaboración con la Fundación Antonio Pérez de Cuenca, la presentación contó con la participación del músico, escritor y editor Josep Lluís Galiana y de la presidenta honorífica de la Fundación Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora y viuda de artista turolense.

En Un libro por favor, escuchamos al editor y autores de una colección de EdictOràlia dedicada a la intersección entre arte plástico y música. Firmada por Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany, nos recuerda la obra, la figura o los textos (cartas especialmente) de artistas como Salvador Victoria, Fernando Zóbel, Manolo Millares o Pablo Palazuelo.

Un enfoque musical a la pintura de Salvador Victoria

Paco Yáñez, Revista Scherzo, 25 de mayo de 2026

El pintor aragonés Salvador Victoria fue uno de los artistas que, en 1966, posaron en la ya mítica foto de la inauguración del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, instantánea que se acabó convirtiendo en una de las actas fundacionales de nuestra creación contemporánea. De entre los artistas allí reunidos, Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany han dedicado ya excelentes estudios monográficos a Manuel Millares, Pablo Palazuelo y Fernando Zóbel, a los que ahora suman su libro Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas, de nuevo publicado por EdictOràlia.

Llama la atención, en esta ocasión, que antes de adentrarnos en los capítulos más propiamente biográficos y teóricos sobre la creación de Salvador Victoria, analizados en detalle por quien es uno de los mayores expertos en su obra, Alfonso de la Torre, este libro dedique una atención tan exhaustiva (como poco habitual en el ámbito de las artes españolas) a la relación de Salvador Victoria con la música, que nos llega de la mano del pianista, compositor y artista plástico Joan Gómez Alemany.

Así, Joan Gómez estudia en detalle desde la discoteca que Salvador Victoria poseía, analizando su contenido por compositores y épocas históricas, a la relación que con la música se establece en la obra del pintor turolense, que Joan Gómez acaba convirtiendo en todo un diccionario musical en el que cada entrada le da pie a relacionar las palabras clave en la creación de Victoria con las obras musicales que, a lo largo de la historia, han reflejado los mismos ámbitos, creando toda una red de afinidades (s)electivas.

Con una perspectiva profusamente interdisciplinaria, la erudita escritura de Gómez Alemany y De la Torre se beneficia de una edición modélica, repleta de fotografías de Salvador Victoria y sus pinturas para, así, ilustrar sus textos.

Escuchar el color a través de Salvador Victoria

Me encuentro ante una de las reseñas más especiales que he tenido la fortuna de escribir. Son varios los motivos que me impulsan a hacerlo. El primero es, sin duda, el magnífico libro que tengo entre manos. A ello se suma el afecto que siento por Marie-Claire Decay desde que nos conocimos hace casi quince años en la Fundación Amelia Moreno, con motivo de una exposición dedicada a Salvador Victoria. También me mueve el respeto y la estima que tengo por la editorial Edictoràlia y por su director, Josep Lluís Galiana, cuyo compromiso con proyectos de gran calado resulta ejemplar. Y, por supuesto, me impulsa mi profunda admiración por la pintura de Victoria, un artista cuya obra sigo desde hace muchos años.

Estamos ante un libro delicioso que explora la obra del pintor aragonés desde una perspectiva dialogante entre artes, especialmente entre música y pintura. Con este volumen, la editorial continúa su línea de ambiciosos ensayos dedicados a figuras centrales del arte contemporáneo —como los ya publicados sobre Manolo Millares, Pablo Palazuelo y Fernando Zóbel— y vuelve a ofrecer una obra rigurosa y cuidadosamente editada.

El libro se organiza en dos bloques bien diferenciados que permiten un acercamiento plural a Salvador Victoria: en primer lugar, un ensayo extenso y original de Joan Gómez Alemany; y, en segundo lugar, una amplia selección de textos de Alfonso de la Torre, escritos entre 2008 y 2025. Esta estructura articula un recorrido que avanza del pensamiento interdisciplinar al análisis histórico-crítico, permitiendo al lector aproximarse a la obra del artista desde dos enfoques plenamente complementarios.

La contribución de Gómez Alemany abre el libro con una lectura personal, intelectual y artística de la obra de Victoria. Gómez Alemany se nutre de su propia práctica como compositor, pianista y artista visual para pensar la pintura desde categorías musicales sin caer en metáforas fáciles. La tesis central de su ensayo es que la abstracción de Victoria puede comprenderse como un sistema dinámico en el que color, gesto y composición funcionan de manera análoga a estructuras musicales: ritmos internos, tensiones, modulaciones, silencios visuales. Esta aproximación no busca traducir la pintura a la música, sino mostrar cómo ambos lenguajes comparten mecanismos formales que organizan la percepción.

Uno de los elementos más sugerentes de esta primera parte es el “diccionario musical”, formado por doce conceptos que actúan como puntos de entrada a la obra de Victoria. Cada término —como círculo, geometría, vibración o espiritualidad— funciona como un eje que articula tanto el pensamiento del autor como la poética del pintor. El número doce, asociado a la escala cromática, refuerza la idea de que el mundo pictórico de Victoria puede leerse como un sistema afinado, donde cada elemento tiene una función precisa.

La escritura de esta primera sección destaca por su claridad y rigor. Aunque el autor maneja referencias musicales y filosóficas complejas, las expone con un tono accesible que facilita al lector no especializado adentrarse en la obra de Victoria sin perder profundidad. El resultado es un ensayo que ilumina la pintura desde un ángulo poco frecuente en la bibliografía sobre la abstracción española.

La segunda parte del libro, a cargo de Alfonso de la Torre, complementa el enfoque interdisciplinar de Gómez Alemany mediante un recopilatorio de textos sobre Victoria. De la Torre, al margen de ser uno de los críticos de arte más respetados, es uno de los principales expertos en la obra de Victoria, y sus textos, escritos a lo largo de casi dos décadas, permiten seguir cómo ha ido interpretando y contextualizando al artista dentro del panorama del arte contemporáneo español y europeo. Esta sección reúne reflexiones, análisis de exposiciones, estudios de obra y aproximaciones biográficas que conforman un retrato sólido del pintor.

Cabe destacar, dentro de este segundo bloque, cómo De la Torre combina precisión crítica con una sensibilidad literaria que hace que la lectura resulte fluida. Sus textos muestran la evolución del pensamiento de Victoria, su relación con la geometría, la luz y la espiritualidad, así como la importancia que tuvo su estancia en París y su vínculo con movimientos abstractos internacionales. También subraya el papel fundamental de Marie-Claire Decay, compañera del pintor, cuya figura aparece no como anécdota biográfica, sino como elemento decisivo para comprender su trayectoria humana y artística.

En conjunto, Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas es un libro que aporta una lectura renovadora del artista. Su principal virtud reside en la combinación de perspectivas: la mirada creativa y estructural de Gómez Alemany y la experiencia crítica de De la Torre. El resultado es una obra que enriquece la comprensión de la abstracción española y que propone una forma más compleja y estimulante de acercarse a la pintura: no solo verla, sino también escucharla.

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El espacio radiofónico de RNE_Radio Clásica Café Zimmermann, dirigido por Clara Sánchez y Eva Sandoval, dedicado su sección Sinestesias al libro SALVADOR VICTORIA. La pintura es la música de las esferas, de Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany. (Entre los minutos 13 y el 26)

Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas

Susana Castro, Revista Melómano, 25/02/2026

El presente libro propone una relectura profunda del artista turolense Salvador Victoria a partir de un cruce fértil entre historia del arte, pensamiento musical y memoria crítica. El volumen reúne una amplia selección de textos que Alfonso de la Torre ha dedicado durante años a la obra de Victoria, acompañados por un extenso ensayo introductorio de Joan Gómez Alemany, que despliega una sugerente interpretación sonora de su pintura.

La publicación no se limita a recorrer etapas biográficas o estilísticas. En sus páginas se superponen voces, formatos y registros: poemas, notas curatoriales, reflexiones estéticas y un diccionario del artista que ilumina conceptos clave de su universo creativo. El diálogo con Marie -Claire Decay, compañera y custodia de la memoria de Victoria, aporta una dimensión íntima que ayuda a situar el proceso del pintor en su contexto vital y afectivo.

Gómez Alemany centra su mirada en la musicalidad que atraviesa la obra de Victoria: desde la influencia de su escucha atenta hasta las analogías entre ritmo, tiempo pictórico y orden cósmico. El «diccionario musical», en doce entradas, articula esta exploración mediante vínculos poéticos entre nociones como círculo, geometría, espiritualidad o silencio, y plantea la pintura como un territorio donde resuenan estructuras cercanas a la armonía.

Con casi cuatrocientas páginas y abundante material gráfico, el libro apuesta por un formato flexible y no lineal, sostenido en una bibliografía amplia y un sólido aparato crítico. Su mayor logro quizá resida en abrir una vía renovadora: mostrar cómo la abstracción de Victoria puede entenderse no solo como superficie y color, sino como espacio donde convergen resonancias históricas, sensibilidad contemporánea y una particular idea de música interior que articula el sentido de su pintura.

Salvador Victoria: la pintura es la música de las esfera

Salvador Victoria (Rubielos de Mora, Teruel, 1928-Alcalá de Henares, 1994) ocupa un lugar central en la historia del arte abstracto español, no solo por la coherencia de su obra, sino por la densidad intelectual que la sostiene. Su pintura, atravesada por la geometría, el color y una dimensión espiritual constante, ha generado a lo largo de décadas un campo de reflexión que va más allá de lo estrictamente visual. El libro SALVADOR VICTORIA. La pintura es la música de las esferas, que ahora se presenta, asume ese desafío: pensar a Victoria desde una pluralidad de voces, lenguajes y experiencias.

HOYESARTE.COM, 15/12/2025

La publicación toma como eje los textos que Alfonso de la Torre ha dedicado al artista entre 2008 y 2025. Crítico y teórico con una relación prolongada y cercana con la obra de Victoria, De la Torre articula una escritura que combina análisis historiográfico, memoria personal y reflexión estética. Sus textos no se limitan a describir una trayectoria: la acompañan, la interrogan y la sitúan en un entramado vital donde el contexto, los afectos y el pensamiento ocupan un lugar decisivo.

Ese recorrido se ve precedido por un extenso ensayo inédito de Joan Gómez Alemany, compositor y artista visual, que introduce el volumen desde una perspectiva poco habitual. Su aproximación parte del conocimiento musical para proponer una lectura renovada de la pintura de Victoria, atendiendo a ritmos, resonancias y estructuras que conectan lo visual con lo sonoro. No se trata de una analogía superficial, sino de una verdadera traducción entre lenguajes.

El libro reúne materiales de naturaleza diversa: escritos críticos, experiencias curatoriales, poemas, reflexiones sobre la pintura y la obra gráfica, e incluso un diccionario del artista que funciona como herramienta conceptual. En este mosaico textual emerge con especial fuerza la figura de Marie-Claire Decay (Marsella, 1933), compañera de vida del pintor y presencia clave para comprender su universo creativo. Su papel, lejos de ser anecdótico, aparece integrado en la comprensión profunda de la obra y su entorno más inmediato.

Uno de los núcleos más singulares del volumen es el análisis de la relación entre la pintura de Victoria y la música. Gómez Alemany explora esta conexión a partir de los textos de De la Torre y de otros autores, así como del estudio de la colección de discos de vinilo reunida por el propio artista. El corazón de este planteamiento se concreta en un diccionario musical articulado en 12 conceptos esenciales —círculo, color, geometría, espiritualidad, música de las esferas…— que establecen vínculos poéticos y sonoros con su pintura.

El conjunto se apoya en una amplia bibliografía y se acompaña de imágenes inéditas que enriquecen la lectura. La estructura del libro, deliberadamente versátil y no lineal, invita a una lectura abierta: permite recorridos múltiples, detenciones selectivas y regresos constantes, como ocurre ante la propia obra de Victoria.

Publicada por el sello valenciano EdictOràlia Llibres i Publicacions en colaboración con la Diputación de Cuenca a través de la Fundación Antonio Pérez, la obra se dirige tanto a especialistas como a lectores interesados en profundizar en las relaciones entre pintura, música y pensamiento contemporáneo. Más que una monografía cerrada, el libro propone un espacio de encuentro: un territorio donde la obra de Salvador Victoria sigue generando preguntas, ecos y posibilidades de lectura.

De las esferas de Kepler a los sudoku de Bach: Salvador Victoria y la pintura que puede escucharse

Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany publican un ensayo en el que se relaciona la obra del artista de Rubielos de Mora con el mundo de la música

Miguel Ángel Artigas, Diario de Teruel, viernes, 26 de diciembre de 2025 

Desde la intuición que tuvieron los griegos relacionando la proporción de los intervalos musicales con la rotación de los planetas, a la sinestesia de Kandinsky y su influencia sobre el arte abstracto de las vanguardias, la relación entre la música y la pintura ha fascinado desde siempre a artistas, intelectuales y teóricos.

Esa relación, en el caso del pintor turolense Salvador Victoria (Rubielos de Mora, 1928-Alcalá de Henares, 1994), es el tema del tercer libro que han publicado al alimón Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany. Su título es Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas, y fue publicado por EdictOralia en noviembre, con prólogo de Josep Lluís Galiana.

Buscar el enfoque musical en un pintor puede parecer algo forzado o excesivamente poético, una cuestión más de subjetividad que de datos objetivos. Sin embargo, en el caso de Salvador Victoria, la conexión “resulta innegable”, afirma uno de sus coautores, Gómez Alemany, que además de artista visual es pianista y aporta la dimensión musical al ensayo. “El propio artista era un gran melómano que pintaba escuchando música. Su casa en Madrid estaba situada justo al lado del Auditorio Nacional, y bromeaba diciendo que lo habían construido junto a su vivienda precisamente porque era un gran aficionado a la música”. El mismo Victoria llegó a afirmar que si no hubiera sido pintor, habría sido músico.

Joan Gómez Alemany, Marie Claire Decay, Alfonso de la Torre y Josep Lluís Galiana (de izda. a dcha.) durante la presentación en La Central del Museo Reina Sofía (Madrid), 2 de diciembre de 2025

Más de cien vinilos

El punto de partida del enfoque musical del libro es la colección de vinilos de Salvador Victoria, compuesta por más de cien ejemplares que Marie-Claire Decay donó al Museo Salvador Victoria en Rubielos de Mora. Gómez Alemany realizó un análisis exhaustivo de esta colección, catalogando y sistematizando todos los discos. Básicamente todos ellos son de música clásica, a excepción de algunos de música tradicional de Aragón y música de la Edad Media, además de algún ejemplar de música religiosa ortodoxa rusa.

Lo que más interesaba a Salvador Victoria era el barroco: de los cien ejemplares, casi la mitad pertenecen a este período, siendo Johann Sebastian Bach uno de sus compositores favoritos. Esto ya es significativo, puesto que Bach es el paradigma de la relación entre la música y la matemática. Más allá de su inspiración y su belleza, las fugas y los cánones que escribió el alemán eran auténticos sudokus; puzzles y piezas de relojería de una precisión sorprendente. La otra gran referencia de la colección de Victoria es Mozart, uno de los compositores más geniales y prolíficos de la historia. La música del siglo XX está menos representada, “aunque eso no significa que nunca la escuchara”, explica Gómez. “De hecho Marie-Claire nos comentó que en el coche solían escuchar bastante a Los Beatles, por ejemplo”, afirma Gómez.

Las esferas de la música

El título del libro juega deliberadamente con un sugerente doble sentido. Por un lado, remite a la teoría pitagórica de la música de las esferas, retomada posteriormente por Kepler en su obra sobre la armonía celeste, que postulaba un cosmos ordenado en el que los planetas al moverse generan armonías y sonidos equilibrados, con unas relaciones matemáticas entre ellas basadas en números sencillos de igual modo que las notas consonantes.

Y por otro lado alude a las esferas y los círculos como uno de los elementos visuales omnipresentes e imprescindibles en la obra de Salvador Victoria, que toman formas esféricas, matéricas, informalistas y gestuales. Es, según Gómez Alemany, “la forma más directa y natural de unir la pintura con la música” y de relacionar ambas disciplinas con Salvador Victoria y toda la tradición clásica desde los griegos.

Una de las aportaciones más originales del libro es un diccionario musical con doce conceptos fundamentales en la obra de Salvador Victoria. El número doce resultó “casi casual pero muy apropiado”, reconoce Gómez, coincidiendo con los doce sonidos de la escala cromática. La idea del diccionario musical proviene de un texto previo de Alfonso de la Torre, quien había realizado un diccionario general sobre Salvador Victoria. Gómez Alemany retomó esa idea y la especializó, creando un diccionario musical que incluye conceptos cuidadosamente seleccionados, como el propio círculo -no solo como elemento visual, sino también como interpretación de ciclos repetitivos-, el color, o el tiempo, un aspecto clave en la producción musical, llevándolos al terreno de Salvador Victoria.

Sinestesia

La relación entre música y color plantea inevitablemente la cuestión de la sinestesia, que es el nombre de fenómeno perceptivo que se produce en algunas personas, que relacionan la estimulación de un sentido (oído) en otro (vista), de forma que ven los sonidos en forma de color, de forma estable e involuntaria.

¿Pero la sinestesia es algo real o solo poético, una mera metáfora? Gómez Alemany lo tiene claro: “La sinestesia es un desarreglo perceptivo psicológicamente demostrado. Un sinestésico puede escuchar una cosa y simultáneamente ver un color debido a este desarreglo cerebral”.

Salvador Victoria no era sinestésico, ni tampoco lo es Gómez Alemany, “pero muchos compositores sí lo han sido”, advierte. Scriabin, Olivier Messiaen y otros relacionaban acordes musicales con colores, e incluso proyectaban luces de color mientras tocaban ciertas notas, creando esta relación sensorial.

Curiosamente, al tratarse de una percepción subjetiva, cada sinestésico ve los colores de forma diferente. “Scriabin y Rachmaninoff, ambos compositores rusos y amigos, sabían que ambos eran sinestésicos”, explica Gómez. “Uno decía que al tocar un Fa veía negro, mientras el otro veía rojo al tocar la misma nota. Como la percepción es subjetiva, no es objetivable y depende de cada persona”.

La matemática del arte

Uno de los aspectos más fascinantes de la relación entre música y artes visuales es cómo la música posee fundamentos matemáticos objetivos, sorprendentemente objetivos, que no tienen equivalente en el color, pese a que ambos fenómenos se perciben a través de ondas.

Debido a la física ondulatoria del sonido y la naturaleza de sus armónicos, todo el mundo, sea cual sea su cultura e incluso quien no sabe de música, percibe como perfectamente consonante una nota y su octava, o una nota y su quinta justa, y tremendamente disonantes dos notas separadas por tres tonos enteros.

Sin embargo con el color no sucede eso. Para una persona el amarillo puede combinar con el negro mejor que con el azul, y entre la frecuencia de vibración de las ondas electromagnéticas que generan esos tonos no hay ninguna relación basada en números sencillos (1/2, 2/3, 3/4…) como sucede en la música.

Gómez Alemany explica que la diferencia radica en la precisión de la medición. Como comprobó Pitágoras, si una cuerda de un metro produce un Do al vibrar, al reducir su longitud a medio metro producirá un Do una octava más agudo. “Eso es matemática pura. Pero definir un rojo no es tan fácil: cada persona tiene mil ideas diferentes de lo que es el rojo”. Aunque mediante análisis lumínicos se puede establecer una tabla química de colores, el color no existe puro en la realidad: se ve influido por la luz ambiente y por la propia naturaleza de la onda, que no es mecánica como en el caso del sonido, sino electromagnética.

Según la tesis de Gómez, por establecer un paralelismo el timbre musical podría ser un equivalente cercano al concepto visual de color. Todo el mundo sabe identificar un clarinete, pero como hay tantos clarinetes fabricados de tantas maneras con timbres sutilmente diferentes, no se puede decir con precisión absoluta cómo es el sonido del clarinete.

Con cerca de cuatrocientas páginas, Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas no es necesariamente una obra solo para académicos. Está dirigido a un público interesado en Salvador Victoria, pero el concepto de música de las esferas es tan amplio que puede atraer a personas de diferentes sectores. “Trata tantos temas de forma tangencial que el libro puede resultar interesante a cualquier persona interesada en el arte en general”. Especialmente a los admiradores de Salvador Victoria, ya que al análisis desde la perspectiva musical que aporta Gómez Alemany, Alfonso de la Torre añade crítica historiográfica, memoria personal y reflexión plástica, haciendo un recorrido exhaustivo por las décadas en las que ha estado profundamente vinculado a la obra del pintor y de su entorno más cercano, especialmente Marie-Claire Decay.

El libro, en una gran edición, se completa con una amplia bibliografía e ilustrado con imágenes inéditas en color y blanco y negro, proponiendo una lectura renovadora y original de Salvador Victoria desde un punto de vista plural y más abierta. La obra se presentó el 29 de noviembre en Rubielos de Mora y el 2 de diciembre en Librería La Central del Museo Reina Sofía de Madrid.

Ricardo García Prats, Emilio Sánchez, Raúl Pinillos, Carlos Galán, Marie-Claire Decay, Josep Lluís Galiana, Alfonso de la Torre, Joan Gómez Alemany, David Arenas y Vicente Martínez (de izquierda a derecha) en el Museo Salvador Victoria al final de la presentación concierto el 29 de noviembre de 2025. Foto: Laura Pastor.

Los autores

Joan Gómez Alemany es pianista y doctor en Bellas Artes, y su tesis habla precisamente de la relación entre la música y la pintura. Además de componer música contemporánea y escribir textos de crítica, también pinta y realiza exposiciones de artes visuales.

Alfonso de la Torre es teórico y crítico de arte, especializado en el arte abstracto Europeo de postguerra. Ha comisariado docenas de exposiciones, algunas de ellas en el Museo de Teruel, y entre los diferentes autores en los que está especializado figura Salvador Victoria. El catálogo razonado de toda la producción en grabado del turolense, Salvador Victoria, el círculo gráfico. (1967-1994) recibió el premio de la AACA al libro mejor editado en Aragón de 2023.

Este es el tercer libro que publican ambos autores con el sello EdictOratia. La idea surgió de forma natural: Gómez Alemany conocía los textos que De la Torre llevaba más de diez años escribiendo sobre Salvador Victoria. Inspirándose en su libro anterior sobre Fernando Zobel, decidió reunir esos textos y darles un enfoque musical como aportación propia. El proyecto, que comenzó hace aproximadamente un año, se fue desarrollando mediante intercambio de correos electrónicos y revisiones hasta su publicación en noviembre.

Consonancia versus disonancia

Por la naturaleza de la física del sonido y de su percepción, es posible establecer de forma matemática y objetiva la consonancia entre las diferentes notas que forman una progresión armónica o melódica, bajo el principio de relaciones numéricas simples entre ellas que estableció Pitágoras.

Ese fenómeno no sucede con otras artes como la pintura o la arquitectura, en las que su lenguaje se basa en el color, la forma, las dimensiones o las proporciones, y en las que el concepto de consonancia y disonancia entre sus elementos no son medibles.

¿Significa eso que la música es el arte definitivo, en el sentido en el que de forma más unívoca puede determinarse qué es bello y qué no lo es? En opinión del músico y artista Joan Gómez Alemany la cuestión no es tan sencilla: “la relación de consonancia y disonancia entre las notas músicas es una cuestión matemática y objetiva, efectivamente, pero no podemos decir que consonante sea necesariamente bello, y disonante feo. Lo que en una época fue considerado bello en otra pudo no serlo”, asegura. “En el Barroco el intervalo de tercera fue muy usado y apreciado, y sin embargo en la Edad Media no se consideraba especialmente bonito. Y las diferentes culturas también han percibido cada intervalo de forma diferente. Se han hecho experimentos y un nocturno o un adaggio de Albinoni que en la cultura occidental suenan tristes y melancólicos pueden resultar incluso alegres para otras culturas”, afirma.

El carácter matemático de la música es evidente, según el experto, como prueba que formara parte del cuadrivium medieval junto a la aritmética, la geometría y la astronomía, las disciplinas consideradas entonces científicas. “Pero al mismo tiempo la música siempre ha sido capaz de destruir la racionalidad, en las bacanales, los ritos paganos o las discotecas contemporáneas. Esa dualidad entre lo apolíneo y dionisíaco, entre lo racional y lo irracional es más evidente en la música, que tiene un elemento muy científico, la pura acústica, y otro que es tan subjetivo y relativo como en cualquier arte”.

Leer, pensar, ver la abstracción: Conversaciones (y músicas) en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo, Salvador Victoria y Fernando Zóbel

Feria del Libro de Madrid, Pabellón RTVE, 31 de mayo de 2026

Desde El Argonauta, la librería de la música, en colaboración con la editorial valenciana EdictOràlia, presentamos un diálogo multimedia  sobre literatura, arte y música, dentro del marco de la creación contemporánea. Con Marie-Claire Decay, viuda de Salvador Victoria, los autores Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany (‘Salvador Victoria. La pintura es la música de las esferas’; ‘Fernando Zóbel. Las razones de la belleza’; y ‘Cartas en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo y otros’, publicados por EdictOràlia), y el músico y editor Josep Lluis Galiana, fundador de EdictOràlia.

Proponemos algunas reflexiones teóricas alrededor de la interdisciplinariedad en el terreno de las artes y su presencia y futuro en el mundo editorial. Desde la creación artística con un lenguaje simbólico y abstracto hasta el trasvase a otra disciplina efímera y matérica, la música, volcándonos en su representación literaria y editorial.

Presentado por: Blanca Gutiérrez Cardona, de la librería El Argonauta, la librería de la música.